El ruido cuántico es como agitar una caja con un puzle: normalmente estorba, pero a veces ayuda a que las piezas encajen más rápido. Los científicos descubrieron que el ruido en las computadoras cuánticas puede acelerar la preparación de un estado importante: el equilibrio térmico. En sus experimentos con ruido, el proceso fue hasta 3,5 veces más rápido, y sistemas que por sí solos no se equilibran, con ruido alcanzaron la meta. Así que quizás las interferencias no son enemigas, sino aliadas ocultas.
Para disolver azúcar rápidamente, no hace falta remover con cuidado: basta con agitar el vaso. Un principio similar funciona en los sistemas cuánticos: el ruido, que normalmente se considera una interferencia, acelera la transición al estado térmico. Este es un estado de caos total, donde todo está mezclado al límite de lo posible desde el punto de vista de la entropía, la medida del desorden.
Antes se pensaba que el ruido molestaba. Pero resultó que sin él algunos sistemas no pueden alcanzar el equilibrio en absoluto.
El ruido correctamente dosificado funciona como una sacudida: ayuda al sistema a barajarlo todo más rápido.
Este descubrimiento es importante para la práctica. Los estados térmicos son necesarios para cálculos, por ejemplo, para modelar materiales. Son fáciles de verificar, lo que significa que ya hoy se puede sacar provecho de las máquinas cuánticas imperfectas. Paradójicamente, el ruido que los ingenieros intentan eliminar resultó ser la clave para los primeros cálculos cuánticos útiles.
🎯 En algunos modelos cuánticos sin ruido, el sistema se congela para siempre en el estado inicial: añadir ruido literalmente «enciende» su evolución.