El ruido cuántico suele considerarse el enemigo de los cálculos precisos. Pero resulta que puede acelerar la creación de estados térmicos, como agitar acelera la disolución del azúcar. En lugar de ser un obstáculo, el ruido se convierte en una herramienta, lo que acerca los beneficios prácticos de los ordenadores cuánticos.
🎯 En algunos modelos cuánticos sin ruido, el sistema se congela para siempre en el estado inicial: añadir ruido literalmente «enciende» su evolución.