Un púlsar es una estrella muerta que gira y emite pulsos de radio, como un faro. Si el púlsar tiene una compañera, ambos orbitan alrededor de su centro de masa común. Cuando la órbita es cerrada, el período orbital es menor a un día y la señal del púlsar empieza a "temblar": debido al movimiento, la estrella se acerca y se aleja de nosotros, y la frecuencia de los pulsos cambia, como la sirena de un coche que pasa. Las búsquedas habituales de estos sistemas se parecen a intentar oír un susurro en una sala ruidosa: la señal simplemente se pierde.
El nuevo método funciona como un intérprete inteligente que divide el habla rápida en frases cortas y observa cómo cambian. Divide la señal en segmentos de igual longitud y luego, con un algoritmo especial (llamado modelo oculto de Márkov), construye la cadena más probable de cambios de frecuencia. Es como el juego de "adivina la siguiente palabra", pero en lugar de palabras, son frecuencias de pulsos de radio. El método resultó rápido: la computadora procesa los datos en segundos, no en horas.
¿Para qué sirve esto? Las binarias cerradas con púlsares son laboratorios naturales para probar las leyes de la gravedad. En estos sistemas se puede observar cómo se curva el espacio-tiempo e incluso encontrar una pareja de púlsar con agujero negro, que hasta ahora no se ha podido detectar. La nueva herramienta acelerará la búsqueda y, quizás, conduzca al descubrimiento de objetos raros que solo podemos imaginar.
El púlsar más rápido conocido da 716 vueltas por segundo: más rápido que una batidora de cocina.
En la película "Interstellar", los protagonistas viajan a un planeta cerca de un agujero negro donde el tiempo transcurre más lento; las binarias cerradas con púlsares son una forma real de comprobar esos efectos.