El tiempo que tarda un planeta en completar una órbita completa alrededor de su estrella.El período orbital es el tiempo que tarda un cuerpo celeste, como un planeta o una luna, en completar una órbita completa alrededor de otro cuerpo, generalmente una estrella o un planeta. Esta cantidad fundamental está regida por las leyes de Kepler del movimiento planetario y la ley de gravitación universal de Newton. El período orbital no es constante para todos los cuerpos; depende de la masa del objeto central y de la distancia del cuerpo en órbita, de modo que los objetos más cercanos orbitan más rápido. En la ciencia de exoplanetas, medir los períodos orbitales es crucial para comprender la arquitectura de los sistemas planetarios, su estabilidad y la presencia de resonancias.
El concepto de período orbital fue formalizado por Johannes Kepler a principios del siglo XVII, quien derivó su tercera ley que relaciona el período con el semieje mayor de una órbita. Isaac Newton proporcionó más tarde una base teórica con su ley de gravitación.
El período orbital se determina observando el movimiento periódico de un cuerpo. Para los exoplanetas, esto se hace a menudo mediante el método de tránsito, donde un planeta pasa frente a su estrella, causando una caída periódica en el brillo. El tiempo entre tránsitos sucesivos da el período orbital. Alternativamente, las mediciones de velocidad radial detectan desplazamientos periódicos en el espectro de una estrella debido a la atracción gravitatoria de un planeta en órbita. Estas observaciones, combinadas con la tercera ley de Kepler, permiten a los astrónomos calcular la distancia orbital e inferir las propiedades del planeta.
Los períodos orbitales se utilizan para detectar y caracterizar exoplanetas, predecir posiciones de satélites para comunicaciones y navegación, y estudiar la dinámica de sistemas de múltiples cuerpos, como pares de estrellas y sistemas planetarios.
En algunos sistemas de estrellas binarias, el período orbital puede ser tan corto como unas pocas horas, mientras que los planetas alrededor de estrellas distantes pueden tener períodos que duran cientos de años, como el hipotético compañero de Betelgeuse.








