Cuando un neutrón extra entra en el núcleo de un átomo, este se comporta como una taza desbordante: un poco más y el contenido se derrama. Físicos del centro francés GANIL organizaron esa "transferencia" de un neutrón desde un deuterón (el núcleo del hidrógeno pesado) hasta el núcleo del oxígeno-19. Como resultado, se formaba un núcleo de oxígeno-20, con un neutrón de más.
Este núcleo es inestable: algunos de sus estados viven menos de una millonésima de segundo y se desintegran al instante, emitiendo un neutrón. Los científicos observaron por primera vez varios de estos estados de vida corta con energías de 7,6 a 9,8 MeV, como si hubieran capturado fotogramas instantáneos de la caída de la taza. Para detectarlos, tuvieron que captar simultáneamente el protón emitido y la radiación gamma del decaimiento.
Estos núcleos con exceso de neutrones existen en la naturaleza, por ejemplo, en el interior de las estrellas de neutrones. Al comprender cómo viven y se desintegran, entendemos mejor cómo está hecha la materia en los rincones más extremos del universo.
El núcleo del oxígeno-20 vive menos de una billonésima de segundo, pero alcanza a revelar las fuerzas que mantienen unido al átomo.
En la ciencia ficción se suele escribir sobre elementos inestables que explotan ante la menor perturbación. Aquí hay una idea similar: un neutrón extra vuelve el núcleo tan frágil que se desintegra casi al instante.