Un río de estrellas —no un cúmulo, sino una alargada cinta luminosa— atraviesa el borde de una galaxia lejana. Esta corriente se ha detectado en los datos del primer sondeo del Observatorio Vera Rubin. Se extiende a lo largo del eje menor de la galaxia LEDA 751050, como una bufanda ondeando desde el disco galáctico.
La corriente es enorme: 130 por 15 kiloparsecs. Para comparar, el diámetro de la Vía Láctea es de unos 30 kiloparsecs. Es decir, este río de estrellas es cuatro veces más largo que nuestra galaxia. La masa de sus estrellas es de aproximadamente 600 millones de masas solares, y su luminosidad es tan baja que en cada segundo de arco cuadrado el brillo equivale al de una sola bombilla en un estadio enorme.
Esta corriente es casi un gemelo exacto de la Gran Corriente Estelar de Andrómeda, que los astrónomos estudian desde hace dos décadas. Encontrarla a mil millones de años luz de distancia es como distinguir un cabello suelto en la cabeza de una persona desde la órbita de la Luna. El descubrimiento muestra que, cuando el Observatorio Rubin acumule todos sus datos, podrá encontrar miles de estas estructuras tenues y, con ellas, reconstruir la historia de las colisiones galácticas.
La corriente es tan tenue que su brillo es 40 millones de veces menor que el del cielo más oscuro que el ojo humano puede ver sin telescopio.