Los investigadores descubrieron que la materia oscura fría compuesta de neutrinos estériles (partículas similares a los neutrinos, pero aún más esquivas) podría generarse durante el recalentamiento del Universo tras la inflación. Si el inflatón (la partícula que impulsó la expansión) se desintegra en neutrinos estériles con una probabilidad inferior al 0,01%, esto bastaría para explicar toda la materia oscura y evitar las restricciones de los rayos X. Esto convierte a la materia oscura en una “sonda” de la época de recalentamiento: futuras observaciones permitirán extraer información sobre la temperatura de esos procesos. Llama la atención que el mecanismo funcione con una mezcla muy débil de neutrinos, algo que antes se consideraba imposible.
La materia visible es una gota en el mar del caldo cósmico. La base del Universo es la invisible materia oscura, cuya gravedad impide que las galaxias se dispersen. El mejor candidato para este papel son los neutrinos estériles, partículas fantasma conectadas con nosotros solo por un puente sutilísimo.
Justo después del Big Bang, el espacio se expandió y calentó violentamente. Un nuevo modelo muestra: si una pequeña fracción de esa energía se destinó a crear neutrinos estériles, nacieron los suficientes para explicar toda la materia oscura.
El mecanismo resuelve el enigma de la débil señal de neutrinos, sorteando las limitaciones de los telescopios. Ahora la materia oscura se convierte en una herramienta: futuros observatorios podrán medir la temperatura de aquella 'cocción', asomándose a los primeros instantes tras el Big Bang.
🎯 Los neutrinos estériles son tan esquivos que pueden atravesar un año luz de plomo sin chocar ni una vez con un átomo.