Es posible que la materia oscura no sean partículas elementales, sino agujeros negros primordiales (ANP). A diferencia de la materia oscura fría estándar, los ANP ya eran grumos densos en la era de la radiación, lo que puso en marcha una compresión gravitatoria temprana. Las simulaciones muestran que esto genera flujos de galaxias más potentes. Además, los ANP más ligeros (de masa 10^-20–10^-17 masas solares) se evaporan gradualmente mediante la radiación de Hawking, transformándose en energía. Esto reduce dinámicamente la densidad de materia en el universo temprano, disminuyendo el horizonte acústico y ayudando a resolver la tensión de Hubble. Los oscuros 'ladrillos' del cosmos no solo atraen, sino que también cambian con el tiempo.
Materia oscura, posiblemente no son partículas, sino agujeros negros de los tiempos del Big Bang. En el universo temprano, parecido a una masa que se amasa, ellos eran como granos pesados — casi sin moverse, reunían la materia a su alrededor y la hacían girar en corrientes impetuosas de galaxias, que los astrónomos ven hoy. Pero hay un matiz: los agujeros más ligeros, según la teoría de Hawking, se evaporan, emitiendo energía. Esta evaporación calienta ligeramente la «masa» cósmica en las etapas tempranas, por lo que cambia la velocidad calculada de la expansión del universo y se suaviza la proverbial tensión entre diferentes métodos de medición.
🎯 Uno de estos agujeros pesa como un asteroide, pero está comprimido en un punto más pequeño que un núcleo atómico. Su evaporación es tan lenta que en toda la historia del universo habría perdido solo una fracción insignificante de su masa.