Cuando una estrella lejana explota, su luz viaja hacia nosotros durante miles de millones de años. Los astrónomos miden cuán tenue parece y con ello calculan la distancia. Normalmente se usan modelos complejos con energía oscura y otros misterios. Pero ahora se ha encontrado una regularidad simple: si tomas el brillo de una supernova y le restas el logaritmo de la distancia multiplicado por cinco, obtienes una línea recta.
Esta línea se describe con solo dos números: uno fija su altura y el otro su pendiente. La pendiente resultó estar relacionada con la rapidez con que se expande el universo. Sorprendentemente, esta fórmula tan simple funciona hasta distancias de 11 mil millones de años luz y no desmerece frente a los modelos complejos. Además, no necesita datos de supernovas cercanas: basta con las lejanas.
Los científicos probaron esta regularidad en ocho regiones del cielo. Todas dieron los mismos valores para los dos números, lo que significa que el universo se ve igual en todas direcciones. Esto confirma que la expansión acelerada no es una peculiaridad local, sino una propiedad general del cosmos.
Las supernovas de tipo Ia son tan brillantes que en el momento de la explosión pueden eclipsar a una galaxia entera, aunque en tamaño son comparables a la Tierra.
En la novela "Contacto" de Carl Sagan, una señal del espacio hace que la humanidad revise sus ideas sobre el universo; de manera similar, estas supernovas nos llevan a buscar leyes más simples.