En un vaso de agua, los ultrasonidos crean burbujas diminutas. Estas crecen y se encogen, y a veces colapsan bruscamente, como una burbuja de jabón que estalla, pero miles de veces más rápido. Junto a estas burbujas flotan pequeñas partículas, por ejemplo, esferas de níquel del tamaño de una mota de polvo. Con cada movimiento, la burbuja las empuja, como un nadador que golpea el agua y genera ondas a su alrededor.
Para observar estos empujones, los científicos utilizaron rayos X de un acelerador de partículas. Tomaron imágenes cada pocos microsegundos, más rápido de lo que parpadea el ojo. En las imágenes se ve cómo la partícula se aleja de la burbuja. Midiendo la velocidad y la distancia, los investigadores calcularon la energía. Resultó que cuando la burbuja simplemente oscila, transfiere alrededor del 16% de su energía a la partícula, como si un nadador transmitiera parte de su fuerza a una ola que empuja una pelota. Y cuando la burbuja colapsa, la partícula recibe hasta el 26% de la energía. El colapso es el empujón más potente.
Estos empujones no son en vano. Gracias a ellos, las partículas se dispersan por todo el líquido y no se aglomeran en grumos. Esto ayuda a fabricar pinturas, cremas, materiales compuestos e incluso capas finas para electrónica. Si se aprende a controlar la energía de las burbujas, se podrán mezclar sustancias con mayor precisión y crear nuevos materiales.
Así, los ultrasonidos se convierten en una mano invisible que coloca las partículas con cuidado y rapidez. Y ahora sabemos cuánta energía se necesita para hacer este trabajo.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2601.13582
Multiphase fluid flows comprising of mesoscale solid particles, liquid droplets, or gas bubbles are common in both natural and man-made systems, but quantifying the energy transfer is challenging due to complex bubble-particle interactions. In this study, we used ultrafast synchrotron X-ray imaging to study the mesoscale dynamic interactions among ultrasonic cavitation bubbles and hydrophobic particles or clusters. Critical dynamic information and data were extracted from the vast amount of X-ray images and then fed into the hybrid analytical-numerical model for calculating the energy transfer from the oscillating bubble and the imploding bubble to the nearby hydrophobic particles. Using the Ni spherical microparticles as an example, at bubble oscillation approximately 16% (80-320 nJ) of the local energy was transferred to the particle. At bubble implosion, the transferred energy increased approximately 26% (0.135-1.09 uJ). Local energy transfer occurred on timescales of 1 us to 1 ms and length scales of 1 um to 1 mm. Within each ultrasound cycle, kinetic and potential energy underwent complex exchanges, with local energy exhibiting a stepwise decay at the end of each cycle. The transferred energy was mainly consumed for enabling highly efficient particle dispersion. This research provides quantitative insights into optimizing hydrophobic nanomaterial dispersion and has broader implications for interfacial energy transfer processes such as making suspensions, composite materials and exfoliated 2D materials.
El colapso de una burbuja en un líquido puede generar temperaturas de miles de grados, como en la superficie del Sol, pero solo por un instante diminuto.