
Una expresión matemática que combina la curvatura de la burbuja y la profundidad de inmersión para predecir la velocidad del chorro.Esta fórmula es una expresión matemática que predice la velocidad de un chorro líquido producido por una burbuja que colapsa cerca de una superficie. Combina la curvatura de la superficie de la burbuja y la profundidad a la que está sumergida para determinar la rapidez con la que viajará el microchorro resultante. Esto es crucial para entender fenómenos como el daño por cavitación, la impresión por inyección de tinta y las terapias médicas con ultrasonido.
El estudio de los chorros por colapso de burbujas se remonta al trabajo de Lord Rayleigh en 1917 sobre cavitación. La fórmula específica para la velocidad del chorro en función de la curvatura y la profundidad se desarrolló a finales del siglo XX mediante simulaciones numéricas y experimentos, destacando los trabajos de Blake y Gibson en los años ochenta.
Cuando una burbuja colapsa cerca de un límite, la asimetría hace que el lado más alejado se acelere hacia adentro más rápido, formando un chorro de alta velocidad que atraviesa la burbuja. La velocidad del chorro depende de la curvatura inicial de la burbuja (que establece la escala temporal del colapso) y de la distancia al límite (que establece la asimetría). La fórmula típicamente escala como la raíz cuadrada inversa de la distancia adimensional de separación, con un factor de proporcionalidad que involucra el radio de la burbuja y la presión que impulsa el colapso.
Esta fórmula se utiliza para predecir la erosión en maquinaria hidráulica, optimizar la limpieza ultrasónica y diseñar dispositivos de microfluídica que usan chorros impulsados por burbujas para la administración precisa de líquidos.
La velocidad del chorro puede superar los 100 metros por segundo, por lo que las burbujas que colapsan pueden erosionar incluso materiales duros como el acero con el tiempo.




