En lo profundo del espacio hay una nube de gas que parece un collar con cuentas brillantes. Es la nebulosa del Collar: los restos de una estrella que una vez se hinchó y engulló a su vecina. En el centro quedó un par: una pequeña estrella caliente y su compañera hinchada, rica en carbono.
Los científicos apuntaron el telescopio espacial Hubble hacia la nebulosa y observaron cuánto carbono hay en su parte interior. Resultó que hay poco carbono, como si alguien lo hubiera raspado con una cuchara. Pero la estrella compañera, justo al lado, está literalmente repleta de carbono. ¿Cómo pudo pasar esto?
Probablemente, la primera estrella, antes de morir, expulsó gas rico en carbono y la compañera lo atrajo hacia sí. Pero entonces, ¿por qué la parte interior de la nebulosa es pobre en carbono? Quizás ese gas voló más lejos, dejando el centro "vacío". O quizás solo vemos parte del panorama.
Este enigma recuerda a una novela de detectives: las pistas se contradicen, pero juntas cuentan la historia de cómo una estrella entregó su materia a otra. Y de cómo, de ese caos, nació un hermoso collar cósmico.
La nebulosa del Collar se encuentra a unos 15 000 años luz de la Tierra, en la constelación de la Flecha.
En la novela Solaris de Stanislaw Lem, el océano del planeta también se comporta de manera inesperada, como esta nebulosa que oculta sus secretos.