
Las capas exteriores de una estrella, que rodean su núcleo, donde se transporta y emite la energía.La envoltura de una estrella es la región que se extiende desde el núcleo hacia afuera hasta la superficie visible (fotosfera). Contiene la mayor parte del volumen y la masa de la estrella, pero, a diferencia del núcleo, no es el lugar donde ocurre la fusión nuclear. La estructura de la envoltura está determinada por el equilibrio entre los gradientes de presión y la gravedad, y por el mecanismo dominante de transporte de energía: difusión radiativa en algunas capas, convección en otras. Para estrellas como el Sol, la envoltura es relativamente delgada, pero para las gigantes rojas puede hincharse hasta alcanzar cientos de veces el tamaño del núcleo, alterando drásticamente la luminosidad y la temperatura superficial de la estrella.
La energía generada en el núcleo viaja hacia afuera a través de la envoltura. En las zonas radiativas, los fotones son absorbidos y reemitidos repetidamente, difundiéndose lentamente hacia afuera durante miles de años. En las zonas convectivas, el plasma caliente asciende, se enfría y desciende, transportando energía mucho más rápido. El límite entre estas zonas depende de la masa, la composición y la etapa evolutiva de la estrella. La opacidad de la envoltura —la facilidad con que los fotones la atraviesan— es un factor clave: cuando la opacidad es alta, la convección toma el relevo. La envoltura también controla las condiciones de contorno exteriores de la estrella, incluida su temperatura efectiva y la forma de su espectro.
Los modelos de envolturas estelares se utilizan para interpretar las observaciones de oscilaciones estelares (asterosismología) y para predecir la evolución de las estrellas desde la secuencia principal hasta las gigantes rojas y las supernovas.
En una gigante roja, la envoltura es tan tenue que su densidad es menor que la del mejor vacío de laboratorio en la Tierra, y sin embargo se extiende a lo largo de cientos de millones de kilómetros.








