El grupo central y densamente poblado de estrellas de una galaxia.El bulbo galáctico es el grupo central y densamente poblado de estrellas de una galaxia, típicamente de forma esférica o alargada. En la Vía Láctea, el bulbo es una región de unos 10,000 años luz de radio, que contiene una alta concentración de estrellas viejas, gas y polvo, y alberga un agujero negro supermasivo en su mismo centro. El bulbo es un componente clave de la estructura de una galaxia, y sus propiedades—como las edades estelares, la metalicidad y la cinemática—proporcionan pistas sobre la formación y evolución de la galaxia. Por ejemplo, se cree que el bulbo de la Vía Láctea es una mezcla de un bulbo clásico, formado por fusiones, y un pseudobulbo, formado por procesos internos como las inestabilidades de barra.
El concepto de bulbo galáctico se conoce desde principios del siglo XX, cuando astrónomos como Harlow Shapley estudiaron la distribución de los cúmulos globulares y dedujeron que el centro de la Vía Láctea se encuentra en la dirección de Sagitario. Sin embargo, los estudios detallados de la estructura y composición del bulbo solo han sido posibles en las últimas décadas gracias a telescopios infrarrojos y espaciales, que pueden penetrar el polvo que oscurece el centro.
El bulbo se forma mediante una combinación de procesos: en las primeras etapas de la historia de una galaxia, las fusiones con galaxias más pequeñas pueden canalizar estrellas y gas hacia el centro, creando un componente esferoidal. Más tarde, la barra de la galaxia—una estructura alargada de estrellas—puede impulsar el gas hacia adentro, desencadenando formación estelar y construyendo un pseudobulbo. Las estrellas del bulbo suelen ser más viejas y tener mayor metalicidad que las del disco, porque el centro es una región de intensa formación estelar y enriquecimiento químico. Las observaciones del bulbo, como su distribución de luz y los movimientos estelares, ayudan a los astrónomos a distinguir entre estos escenarios de formación.
El estudio del bulbo galáctico ayuda a los astrónomos a comprender la formación y evolución de las galaxias, y también es un objetivo para la búsqueda de eventos de microlente gravitacional, que pueden revelar exoplanetas y materia oscura. El agujero negro central del bulbo es un objeto clave para probar teorías de la gravedad y la física de los agujeros negros.
El bulbo de la Vía Láctea no es esférico, sino que tiene una estructura distintiva en forma de cacahuete o X, que fue descubierta en 2013 usando datos de la nave espacial Gaia, revelando que probablemente sea un pseudobulbo formado por la barra de la galaxia.























