En galaxias lejanas viven estrellas viejas que se hinchan y se enrojecen. Entre ellas hay dos grupos que parecen faros: unas acaban de encender la combustión de helio, otras ya queman carbono y oxígeno. Con el telescopio Hubble, los astrónomos observaron 92 galaxias y compararon el brillo de estos dos tipos de estrellas.
Resulta que las estrellas en la etapa tardía (la rama asintótica de las gigantes) son en promedio 0.589 magnitudes más brillantes que las estrellas en la cima de la rama de las gigantes rojas. Es como si tuvieras una regla con dos marcas, y la distancia entre ellas fuera siempre la misma, en cualquier galaxia, sin importar el polvo ni la distancia. Ahora, si mides el brillo de una de estas estrellas, puedes calcular a qué distancia se encuentra su galaxia.
Esto abre el camino para medir distancias a galaxias que antes eran demasiado tenues para métodos similares. Ya ahora, los datos de archivo del Hubble permiten encontrar estas estrellas faro en galaxias a distancias de hasta 9 megapársecs, unos 30 millones de años luz.
Las estrellas en la rama asintótica de las gigantes pulsan con períodos de cientos de días, y su brillo cambia como el de una bombilla que parpadea lentamente.
En la novela 'La luz de las galaxias lejanas', los astronautas usan estas estrellas como balizas de navegación naturales para no perderse en el espacio intergaláctico.