Una película cristalina más delgada que un cabello humano yace sobre un sustrato rígido, como una alfombra clavada al suelo. El sustrato impide que la película cambie libremente de forma al calentarse: se contrae y se expande de manera rígida, perdiendo sensibilidad. En el nuevo trabajo, la película se separó del sustrato disolviendo la capa intermedia en agua. La película libre, transferida a silicio, se volvió cuatro veces mejor para convertir calor en señal eléctrica a temperatura ambiente.
A 60 °C, la sensibilidad aumentó 34 veces. El microscopio mostró que en la película libre las fluctuaciones térmicas reorganizan más fácilmente las regiones internas con diferente orientación de cargas, como si la alfombra ahora pudiera doblarse libremente y no solo ondularse ligeramente. Esta película detecta el calor infrarrojo sin el voluminoso enfriamiento que necesitan los detectores convencionales y puede aprovechar el calor de baja temperatura de la electrónica.
El efecto piroeléctrico en el titanato de bario se conoce desde la década de 1940, pero solo la película libre ha permitido acercarse al límite teórico de sensibilidad.
En la serie 'The Expanse', las naves recolectan energía del calor de los reactores: las películas piroeléctricas libres hacen posible esa recolección ya hoy.