Una partícula atraviesa el silicio en milmillonésimas de segundo, y el detector alcanza a hacer clic, marcando el tiempo exacto. Esto no es ciencia ficción, sino el resultado del prototipo MiniCACTUS-v2, probado en el CERN en julio de 2025. El mejor resultado fue de 48,88 picosegundos: en ese tiempo, la luz recorre solo un centímetro y medio.
El detector funciona como una diminuta cámara con píxeles, pero en lugar de luz captura partículas cargadas. Cada píxel es un diodo sin amplificación interna, por lo que la señal es débil pero limpia. Para no estropearla, toda la electrónica de procesamiento se ha llevado al borde del chip, lejos de los píxeles. El propio sensor se ha adelgazado hasta 175 micrómetros, más delgado que un cabello humano. A 500 voltios se agota por completo y recoge toda la carga que deja la partícula al atravesarlo.
Esta precisión es necesaria para experimentos en futuros colisionadores, donde las partículas chocan cada 25 nanosegundos. Cuanto más preciso es el detector al marcar el tiempo, mejor separan los físicos los eventos y encuentran desintegraciones raras. MiniCACTUS-v2 es un paso hacia la creación de sensores compactos y baratos que puedan trabajar en los flujos de partículas más densos. Y esto es solo el comienzo: el prototipo ya ha demostrado que el silicio puede ser más rápido de lo que se pensaba.
En 49 picosegundos, la luz recorre solo 1,5 centímetros, menos que la anchura de un pulgar.