
Un detector de partículas hecho de celdas de silicio que puede contar fotones individuales.Un detector de silicio es un dispositivo semiconductor que utiliza las propiedades del silicio para detectar radiación ionizante o fotones individuales. Cuando una partícula o fotón incide sobre el silicio, se crean pares electrón-hueco, que luego son barridos por un campo eléctrico aplicado para producir un pulso eléctrico medible. Los detectores de silicio se utilizan ampliamente en experimentos de física de altas energías, imágenes médicas y astronomía porque ofrecen una excelente resolución energética, respuesta rápida y la capacidad de fabricarse en matrices de píxeles de grano fino.
El desarrollo de los detectores de silicio comenzó en la década de 1960 con la llegada de la tecnología de semiconductores, y se convirtieron en una herramienta estándar en la física de partículas en la década de 1980 con la construcción de detectores de microtiras de silicio para experimentos en el CERN y otros laboratorios.
El silicio es un semiconductor con una banda prohibida de aproximadamente 1,1 eV, lo que significa que una partícula entrante con suficiente energía puede promover un electrón de la banda de valencia a la banda de conducción, creando un electrón libre y un hueco. En un detector, una unión p-n polarizada en inversa crea una región de agotamiento donde no hay portadores de carga libres. Cuando una partícula atraviesa esta región, genera pares electrón-hueco, y el campo eléctrico hace que las cargas se desplacen hacia los electrodos, induciendo un pulso de corriente. El número de cargas producidas es proporcional a la energía depositada, lo que permite una medición precisa.
Los detectores de silicio se utilizan en las capas más internas de los experimentos de colisionadores de partículas (por ejemplo, ATLAS y CMS en el LHC), en cámaras digitales y dispositivos de imagen de rayos X, y en telescopios espaciales para detectar rayos cósmicos y rayos gamma.
Los detectores de silicio pueden enfriarse a temperaturas tan bajas como -123 °C para reducir el ruido térmico, lo que les permite detectar eventos extremadamente raros como las interacciones de partículas de materia oscura.




















