Una linterna envuelta en cinta roja por los lados emite luz blanca de frente y rojiza de lado. Así funcionan los núcleos activos de las galaxias: en el centro, un agujero negro supermasivo agujero negro está rodeado por un disco de gas caliente y polvo cósmico. El polvo se acumula en el plano del disco. Si miramos desde arriba, vemos un brillante resplandor azul. Si miramos de canto, el polvo oculta el centro y solo deja pasar una luz rojiza. Un mismo objeto puede verse como un «punto azul» o un «punto rojo».
El telescopio James Webb detectó muchos de estos puntos en el universo temprano. El análisis de su luz (espectroscopía) mostró una línea de hidrógeno inusualmente brillante. Un nuevo modelo reprodujo esos espectros y demostró que la causa es el ángulo de inclinación. Es sorprendente que el polvo alrededor del agujero negro, aunque sea como una pequeña nube, cambie por completo el color del núcleo.
Este descubrimiento aclara cómo crecieron los agujeros negros supermasivos en las jóvenes galaxias. Resulta que hay menos «puntos rojos» y «puntos azules» de lo que se pensaba: son los mismos objetos vistos desde distintos ángulos. Ahora los astrónomos podrán encontrar agujeros negros ocultos y estimar la cantidad de polvo cósmico.
🎯 El polvo alrededor de un agujero negro supermasivo no es mayor que en una nube pequeña, pero es suficiente para cambiar por completo el color de todo el núcleo.