La evaluación de la terraformación de Marte se realizó a partir de restricciones sistémicas: reservas atmosféricas necesarias, control de radiación, energías y ritmos industriales, resistencia a las pérdidas. Se aplicó el método de estimaciones de orden de magnitud al CO₂ endógeno, gases de efecto invernadero sintéticos, aerosoles, espejos orbitales y paraterraformación regional. Se muestra que una presión cercana a la terrestre requiere reservas del orden de 10¹⁸ kg (un milibar de presión en Marte requiere 3,89×10¹⁵ kg). El CO₂ disponible produce como mucho decenas de milibares y un calentamiento inferior a 10 K. Para alcanzar temperaturas de 250–273 K se necesita una opacidad infrarroja de 2–4 o un aporte de energía solar de ~100 W/m², lo que implica espejos con una superficie de 10¹³–10¹⁴ m². La creación de una atmósfera respirable está limitada por las reservas de O₂ y N₂ y requiere al menos 10²⁵ J, lo que a ritmos de 10⁷–10⁸ kg/s se extendería durante siglos con potencias de 100 TW–1 PW. Se concluye que la habitabilidad regional bajo cúpulas es alcanzable a escala industrial, mientras que una atmósfera abierta sin una importación colosal de volátiles y una industria plurisecular no es realista.
Hoy, la superficie marciana es una casa fría y casi sin aire. El sueño de muchos es reconstruirla por completo: calentar el planeta, llenarlo con aire de dióxido de carbono y nitrógeno. Pero los investigadores calcularon que semejante «transformación» requeriría espejos en el espacio que recojan luz solar y se extiendan sobre un área del tamaño de África para derretir los casquetes polares, además de fábricas que emitan gases durante mil años. Incluso para hacer el aire respirable se necesitaría la energía que la humanidad produce en cientos de años. Y eso es solo la mitad del problema: sin un campo magnético, Marte perdería su nueva atmósfera rápidamente bajo el embate del viento solar.
Por suerte, en vez de reformar toda la casa, se puede montar una gran tienda en la mejor habitación. Las cúpulas sobre valles o cráteres permiten crear un clima terrestre en una pequeña zona. Este enfoque ya es viable hoy y requiere muchos menos recursos. Las personas podrán vivir y trabajar dentro, e incluso estudiar el planeta sin traje espacial, saliendo al exterior solo con un traje protector.
🎯 Sin campo magnético, cualquier nueva atmósfera de Marte sería barrida por el viento solar en apenas unos millones de años, un suspiro en tiempo geológico.
🎬 Este tema es conocido por la trilogía de Kim Stanley Robinson sobre la colonización de Marte, desde las primeras cúpulas hasta los grandiosos intentos de transformar completamente el planeta.