Para convertir Marte en una segunda Tierra, habría que bombear tanto gas que la industria terrestre no podría hacerlo ni en mil años. Los espejos para calentarlo ocuparían una superficie como África. Pero los investigadores encontraron una alternativa realista: enormes cúpulas-carpa sobre valles acogedores. Una «reforma» con medios más modestos que podría empezar ya.
🎯 Sin campo magnético, cualquier nueva atmósfera de Marte sería barrida por el viento solar en apenas unos millones de años, un suspiro en tiempo geológico.
🎬 Este tema es conocido por la trilogía de Kim Stanley Robinson sobre la colonización de Marte, desde las primeras cúpulas hasta los grandiosos intentos de transformar completamente el planeta.