El gas es casi invisible, pero tiene temperatura, y esta puede leerse por cómo el gas "tapa" el fondo térmico. En el experimento, una cámara observa una pantalla cálida a través de un chorro de dióxido de carbono. Si el gas está más frío que el fondo, aparece como una mancha oscura; si está más caliente, como una clara. Pero hay una temperatura especial del fondo en la que la mancha desaparece por completo: el gas y el fondo se vuelven indistinguibles. Esa temperatura es la del gas.
El dispositivo se asemeja a un termómetro que no toca el objeto medido, sino que solo lo mira. El método clásico de "inversión de líneas" requería óptica compleja y espectrómetros. Aquí, una cámara de banda estrecha, sensible solo a la longitud de onda de 4,3 micrómetros, captura el momento en que la imagen desaparece. Cuanto más precisa es la cámara, más exacta es la medición.
El método no solo permite medir la temperatura en un punto, sino dibujar un mapa completo: cómo se distribuye el calor en el flujo de gas. Los autores lo probaron en el escape de un motor y en la exhalación humana: ambos flujos cambian rápidamente, pero la cámara los sigue sin problema. Este tipo de filmación podría ser útil en ingeniería, medicina y control de emisiones.
La exhalación humana contiene alrededor del 4% de dióxido de carbono, y la cámara lo ve como una nube cálida cuya temperatura es cercana a la del cuerpo.