Un tubo silencioso con una rejilla caliente en su interior. El voltaje en la rejilla se eleva de golpe, y el tubo empieza a zumbar, manteniéndose solo. No es una avería, sino una transición a otro estado estable, como una canica que rueda sobre una colina y cae en el hoyo vecino.
Dentro del tubo, el sonido y el calor se refuerzan mutuamente: las oscilaciones del aire modifican el calentamiento de la rejilla, y el calentamiento impulsa las oscilaciones. Con un calentamiento débil, el sistema está en calma, pero basta con cruzar el umbral para que aparezca un zumbido autosostenido. En el experimento, el umbral no se cruzó girando suavemente una perilla, sino con un salto brusco de voltaje.
A esta transición brusca se la llama vuelco. Depende de la fuerza del empujón y de lo caliente que ya esté la rejilla. Comprender este mecanismo ayudará a hacer la tecnología más segura: saber de antemano con qué golpe el sistema caerá en un modo no deseado.
El tubo de Rijke horizontal es el generador térmico de sonido más simple: una rejilla caliente en su interior hace que el aire oscile, y el tubo canta como un órgano.