Un proceso donde un efecto amplifica su propia causa, llevando a un estado autosostenido.Un bucle de retroalimentación positiva es un proceso en el que un cambio inicial desencadena una cadena de eventos que amplifica el cambio original, a menudo conduciendo a un efecto descontrolado. En física y otras ciencias, este mecanismo explica cómo pequeñas perturbaciones pueden llevar a estados dramáticos y autosostenidos, desde el colapso de una estrella hasta la sincronización de las luciérnagas. Es un concepto fundamental en la teoría de sistemas, que describe cómo los sistemas pueden alejarse del equilibrio y quedar fijados en nuevas configuraciones.
El concepto tiene raíces a mediados del siglo XX con el desarrollo de la cibernética, particularmente a través del trabajo de Norbert Wiener y otros que formalizaron los mecanismos de retroalimentación. Sin embargo, la idea de procesos autoamplificadores ha sido reconocida en diversas formas durante siglos.
El mecanismo es sencillo: una salida del sistema se realimenta en la entrada, aumentando aún más la salida. Por ejemplo, en una configuración de micrófono y altavoz, el sonido del altavoz es captado por el micrófono, amplificado y emitido de nuevo, creando un chirrido cada vez más fuerte. En sistemas naturales, esto se observa en la formación de nubes: más nubes reflejan más luz solar, enfriando la Tierra, lo que lleva a más nubes, y así sucesivamente.
Los bucles de retroalimentación positiva se utilizan en electrónica para crear osciladores y en tecnología láser para amplificar la luz. En ciencia del clima, son cruciales para entender los puntos de inflexión, como el derretimiento del hielo polar.
En el cuerpo humano, la liberación de oxitocina durante el parto es un bucle de retroalimentación positiva: las contracciones estimulan más liberación de oxitocina, lo que provoca contracciones más fuertes, hasta que nace el bebé.


