Una película fina como una telaraña, hecha de cinco metales, recibió el impacto del láser. En su interior, la presión saltó hasta 55 gigapascales, como si cien elefantes se pusieran sobre una uña. La aleación resistió y, durante una fracción de nanosegundo, se comprimió sin romperse.
Los científicos siguieron el proceso con un destello de rayos X de siete femtosegundos. Para que te hagas una idea: en un femtosegundo, la luz recorre una distancia cien veces más fina que un cabello humano. El destello logró 'fotografiar' cómo los átomos de la aleación se comprimían un cinco por ciento.
Experimentos como este ayudan a predecir cómo se comportará un material ante un impacto o una explosión. Una aleación de cinco metales que no se destruye bajo una presión tremenda podría servir para proteger naves espaciales o en reactores.
Una presión de 55 gigapascales es comparable a la del centro de la Tierra, a unos 1500 kilómetros de profundidad.
En la novela 'El marciano' de Andy Weir, una fina película de aleación protege la base marciana de los impactos de micrometeoritos.