En el CERN, en la fábrica de antimateria, los antiprotones nacen con una energía comparable a la de una bala de rifle. No se pueden simplemente meter en una caja: desaparecen al instante al tocar materia ordinaria. Por eso los físicos han ideado atraparlos en trampas electromagnéticas: jaulas invisibles hechas de campos.
Antes, el haz de antiprotones se frenaba haciéndolo pasar por una fina lámina metálica. Las partículas perdían energía, pero muchas morían. En el experimento GBAR se ha optado por otro camino: frenar el haz con un campo eléctrico, como un ascensor que baja suavemente al pasajero en lugar de un golpe seco contra el suelo. Tras esta frenada, los antiprotones entran en una trampa donde se enfrían aún más con una nube de electrones fríos, que absorben el exceso de energía como el agua fresca enfría una tetera caliente.
¿Para qué tantos antiprotones? Con ellos se ensamblan átomos de antihidrógeno, el gemelo especular del hidrógeno ordinario. Luego los físicos quieren dejar caer estos átomos y observar si caen hacia abajo, como todo lo demás, o si quizás levitan. La respuesta dirá si la antimateria obedece a la misma gravedad que la materia.
Los antiprotones atrapados no solo se pueden almacenar, sino también acelerar de nuevo hasta la energía deseada, formando un denso paquete. Es como comprimir un muelle y soltarlo en el momento justo. Así nace un haz de antiprotones para producir antihidrógeno: los ladrillos con los que se construirá el experimento de caída de la antimateria.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2603.21168
CERN's AD/ELENA ``antimatter factory'' - unique worldwide - serves several experiments, all of which use electromagnetic traps to accumulate antiprotons for fundamental science. The GBAR experiment employs a charge-exchange reaction between an antiproton beam and a positronium cloud to produce antihydrogen for gravitational studies. GBAR has also pioneered an electrostatic scheme using a pulsed drift tube to decelerate the 100 keV antiproton beam, rather than slowing the antiprotons in a foil, as is commonly done in other experiments. Following first results producing a 6 keV antihydrogen beam directly after the decelerator, a trap has now been installed to increase the production rate. The emittance growth resulting from the deceleration is reduced in the trap by Coulomb interaction with a cold electron cloud. The antiproton cloud is further compressed using rotating wall cooling and can be re-accelerated up to energies of 10 keV, including a time focus. Here we describe the commissioning results, trapping 56(3)\% of the ELENA beam, delivering $$6.4(0.4)~\times~10^{6}$$ antiprotons per shot for improved production of antihydrogen, and a record accumulation of over $$6.4(0.4)~\times~10^{7}$$ antiprotons in under 35 minutes.
Un antiprotón detenido en la trampa se mueve más lento que un peatón paseando: su energía corresponde a una temperatura inferior a la del espacio exterior.
En la serie «Star Trek», los motores de las naves funcionan con la reacción entre materia y antimateria; en el CERN, por ahora, atrapan antiprotones para comprobar cómo caen.