Los astrofísicos han creado modelos de cuasiestrellas, enormes envolturas de gas infladas por la radiación de un agujero negro acretante en su centro. Demostraron que, con una acreción rápida (más de 0.1 masas solares por año), estos objetos se vuelven convectivos, con temperatura superficial de 4000–9000 K, y colapsan en un agujero negro al alcanzar una masa de unas 35–66 mil masas solares. Su brillo coincide con el observado en los “pequeños puntos rojos” (LRD) a corrimientos al rojo z<4.5. Curiosamente, las propiedades de las cuasiestrellas apenas dependen de la metalicidad: esta “cocina cósmica” funciona con cualquier ingrediente. Esto explica la naturaleza de esas misteriosas fuentes de luz en el universo temprano.
El enigma del rápido crecimiento de los agujeros negros en el universo joven podría explicarse con las quasiestrellas. Son gigantescos capullos de gas con un agujero oculto en su interior. La materia que cae en él se calienta y emite tanta luz que impide que el capullo colapse. Tal objeto pesa miles de soles y brilla más que toda una galaxia.
Nuevas simulaciones mostraron que si el agujero engulle al menos una décima parte de la masa solar por año, todo el capullo se agita y emite una luz rojiza, exactamente como los misteriosos «puntos rojos» del cosmos lejano. Estos puntos han desconcertado a los astrónomos durante mucho tiempo. Debido a la expansión del universo, su luz se desplaza hacia el rojo, pero qué era lo que brillaba seguía siendo un misterio. Cuando la masa del capullo alcanza decenas de miles de masas solares, la curvatura del espacio-tiempo provoca inestabilidad y en el centro nace un agujero negro.
La paradoja es que el agujero negro, que normalmente absorbe luz, se convierte en la principal fuente de brillo. Al comparar el brillo observado de los puntos rojos con los modelos, los científicos descubrieron que coincide con el ritmo de absorción necesario. Así, las quasiestrellas se encendieron en el joven cosmos y probablemente se convirtieron en las semillas de los agujeros negros supermasivos.
🎯 Si una quasiestrella ocupara el lugar del Sol, su envoltura se extendería más allá de la órbita de Júpiter, y en su interior se escondería un agujero negro del tamaño de una ciudad pequeña.