Científicos estudiaron cómo la salinidad y la mezcla por mareas (mezcla vertical del agua causada por la influencia gravitacional de Saturno) afectan la circulación del océano de Encélado y el transporte de calor. Resultó que con salinidad muy baja o muy alta, las corrientes y el transporte de calor hacia el ecuador se intensifican, y también aumentan con la intensidad de la mezcla por mareas. Dado que el adelgazamiento del hielo hacia los polos no puede mantenerse con un fuerte flujo de calor oceánico hacia el ecuador, esto limita la posible salinidad, la tasa de mezcla y el tiempo de circulación. El análisis energético mostró que el océano funciona como una bomba de calor supereficiente, transportando hasta 1000 veces más calor del que disipa, lo que impone límites estrictos a la disipación de energía en él.
Bajo la corteza helada de Encélado burbujea un océano que funciona como una bomba de calor ideal. Empuja el calor del ecuador hacia los polos, gastando mil veces menos energía de la que transporta: como un motor perpetuo incrustado en la luna. Todo el secreto está en la sal. Si hay muy poca o, por el contrario, demasiada, las corrientes se aceleran bruscamente, como si alguien girara la perilla de la bomba al máximo.
Por eso el hielo en los polos es más delgado que en el ecuador: la sonda Cassini confirmó esta anomalía. Los modelos muestran que con un pequeño cambio en la salinidad, el casquete polar se derretiría por completo o se expandiría hasta el ecuador. El equilibrio es tan frágil que los científicos ven en él una posible pista de vida.
🎯 Los géiseres de Encélado lanzan agua al espacio, y la sonda Cassini encontró en ella sal, materia orgánica e hidrógeno, potencial alimento para microbios.
🎬 Una luna helada con un océano en su interior recuerda a Europa de '2010: Odisea dos' de Clarke, pero con sus propios géiseres.