El 24 de abril de 2025, durante el día, un meteoro brillante cruzó el cielo de Alaska. Decenas de sensores sísmicos y acústicos lo 'escucharon', y a partir de las vibraciones del suelo y del aire, los científicos reconstruyeron la trayectoria de la roca espacial. Así, las redes terrestres ayudan a vigilar el cielo incluso donde el sol de medianoche dificulta la visión de los satélites.
🎯 El meteoro dejó hasta 30 ondas de choque, como si al lanzar una sola piedra al agua se formaran decenas de círculos, pero aquí los círculos también atravesaron la tierra.