El agua no es lo único que se necesita para la vida. Para que a partir de moléculas simples se ensamblen las primeras cadenas similares al ARN, se necesita luz ultravioleta, como la luz solar que ayuda a las plantas, pero más dura y de onda más corta. Las estrellas grandes como el Sol tienen suficiente de esa luz. En cambio, las estrellas pequeñas y tenues casi no la emiten: brillan principalmente en rojo e infrarrojo, como un carbón encendido. Parecería que los planetas alrededor de estas estrellas no tienen suerte.
Pero estas estrellas tienen otra costumbre: llamaradas frecuentes. Una llamarada es como un relámpago corto pero brillante en la superficie de la estrella. En minutos u horas, la estrella expulsa al espacio una dosis de luz ultravioleta que normalmente no tiene. Si el planeta no está demasiado lejos, esa llamarada puede desencadenar las reacciones químicas de las que luego surgen los ladrillos de la vida. Los científicos tomaron datos sobre la frecuencia de llamaradas de diferentes estrellas y construyeron un modelo: cuánta luz ultravioleta recibe un planeta a lo largo del tiempo, no en un momento dado, sino en promedio, teniendo en cuenta todas las llamaradas.
Luego, el modelo se aplicó a planetas reales encontrados por el telescopio Kepler. De los nueve planetas alrededor de estrellas con llamaradas, tres resultaron estar en una doble zona: allí el agua permanece líquida y la luz ultravioleta de las llamaradas es suficiente para la síntesis de las moléculas necesarias. Además, la dosis no es tan alta como para destruir la capa de ozono, el manto protector del planeta. Resulta que las llamaradas no obstaculizan la vida, sino que ayudan a que surja. Antes, la zona habitable se buscaba solo por el agua. Ahora tiene una segunda dimensión: la luz que pone en marcha la química.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2603.24944
The traditional definition of the circumstellar habitable zone (HZ) focuses on liquid water, but neglects the crucial role of ultraviolet (UV) radiation in prebiotic chemistry. Low-mass stars typically emit insufficient UV radiation for photochemistry throughout the liquid water HZs during quiescent states. However, frequent flares can provide substantial UV fluxes, potentially fostering habitable conditions. We refine the concept of a UV habitable zone (UV-HZ) by incorporating a temperature-dependent model for RNA precursor synthesis. Furthermore, we explore a parameterized spectral energy distribution model and adopt an empirical flare frequency distribution for flares on different stars to quantify their UV contribution. Applying this framework to different flaring stars, we find the UV-HZ around low-mass stars can extend to inner regions, and overlap with the traditional HZ in wide ranges. Apply the analysis to 9 planets around Kepler flaring stars, three planets are located within both the refined UV-HZ and liquid water habitable zone (LW-HZ) without causing ozone depletion. Our findings highlight the significant role of flares in expanding the potential for life around low-mass stars, offering a revised perspective on exoplanet habitability criteria.
Las enanas rojas, las estrellas más comunes de la Galaxia, pueden tener llamaradas cientos de veces más frecuentes que el Sol. Algunas llamaradas ocurren cada pocas horas.