Un ordenador cuántico se parece a una orquesta donde cada músico toca su parte, pero basta con que el director agite la batuta un poco más fuerte para que los instrumentos más delicados se desafinen por el calor extra. Controlar cúbits a 10 mK (300 veces más frío que un congelador) es como dirigir una orquesta en una sala helada, donde incluso el aliento puede estropearlo todo. El nuevo circuito basado en lógica adiabática de parametrones cuánticos resuelve este problema: genera pulsos de microondas para controlar cúbits gastando solo 111 picovatios por cúbit. Para que te hagas una idea: la bombilla de una nevera consume miles de millones de veces más.
El secreto del ahorro está en combinar dos formas de transmitir señales: multiplexación por microondas y por tiempo. Antes, para cada cúbit había que tender un cable individual desde la habitación templada hasta el criostato, como una tubería separada para cada planta del invernadero. Ahora, a través de unas pocas líneas se pueden controlar muchos cúbits, como si una sola tubería con válvulas regara por turnos distintos bancales. Además, las puertas Z virtuales se aplican en paralelo con las puertas X, lo que permite realizar cualquier operación de un solo cúbit sin interrumpir el flujo.
El experimento confirmó que los cúbits controlados por el nuevo controlador mantienen la coherencia, es decir, no pierden sus propiedades cuánticas por ruido o calentamiento. Es como si la orquesta hubiera tocado una sinfonía dificilísima en una sala helada sin que ninguna cuerda se rompiera por el frío y sin que el director sudara. Ahora se puede aumentar el número de cúbits sin miedo a que el sistema se sobrecaliente y se "desafine".
La temperatura de 10 mK es 30 veces más fría que la radiación de fondo del universo (unos 2,7 K). Con ese frío, incluso las vibraciones térmicas de los átomos casi se detienen.
En la novela 'El ladrón cuántico' de Hannu Rajaniemi se describe un mundo donde los cálculos se realizan a temperaturas ultrabajas y el control requiere un gasto mínimo de energía, como en este desarrollo.