Técnica experimental para sondear qubits superconductores a temperaturas de milikelvin con pulsos de microondas.La medición criogénica por microondas es la columna vertebral experimental de la computación cuántica superconductora. Consiste en enviar pulsos de microondas cuidadosamente moldeados por líneas coaxiales hasta un refrigerador de dilución, donde los qubits —pequeños circuitos superconductores— se enfrían a unos 10 milikelvin. A estas temperaturas, los circuitos se vuelven mecánico-cuánticos, y los pulsos de microondas manipulan sus estados cuánticos. El mismo montaje lee el estado del qubit midiendo la señal de microondas transmitida o reflejada, que transporta información sobre el nivel de energía del qubit.
La técnica surgió a finales de los años 1990 y principios de los 2000 con el desarrollo de los qubits superconductores, notablemente por grupos de Yale y NEC. Se basó en trabajos previos en electrodinámica cuántica de cavidades e ingeniería de microondas.
La cadena de medición está cuidadosamente diseñada: la electrónica a temperatura ambiente genera pulsos, que se atenúan y filtran mientras descienden por el refrigerador para reducir el ruido térmico. En el fondo, los pulsos interactúan con el qubit, que típicamente está acoplado a un resonador de microondas. El resonador desplaza su frecuencia de resonancia según el estado del qubit, por lo que medir la fase o amplitud de un pulso de prueba revela el estado del qubit. Todo el recorrido está blindado y termalizado para evitar que fotones espurios perturben el sistema cuántico.
Es el método estándar para controlar y leer qubits superconductores en computadoras cuánticas, y también se utiliza para estudiar otros dispositivos cuánticos de baja temperatura, como puntos cuánticos y uniones Josephson.
El refrigerador de dilución utilizado en estas mediciones puede alcanzar temperaturas más frías que la radiación cósmica de fondo de microondas, remanente del Big Bang.



















