Se propone un modelo básico que sitúa la elección activa e intencionada de los organismos biológicos sobre una base física sólida. El modelo se denomina provisionalmente «Elección del agente mediante flujo cuántico». Introduce una física específica en los sistemas vivos, sugiriendo la existencia de elecciones intencionadas no predeterminadas por las leyes físicas, pero en consonancia con ellas. Esto se logra explorando una posible relación «muchos-a-uno» entre los estados cuánticos y las elecciones del agente, en paralelo con la relación de los microestados termodinámicos con los macroestados.
La ameba gira a la izquierda. Durante mucho tiempo se consideró el resultado de una cadena rígida de causas, como en un dominó. Pero en el fundamento de la materia hay un margen para la libertad. El modelo «Agent Choice via Quantum Flux» muestra que a cada decisión le corresponde no una, sino múltiples historias cuánticas. Es como en una cocina: decenas de cocineros preparan una misma sopa — cada uno se mueve a su manera, pero el plato resulta igual. Aquí, una nube de estados cuánticos se funde en una sola acción. Esta idea fue anticipada por Ludwig Boltzmann, al mostrar que la sensación de calor — entropía — surge del baile invisible de los átomos. Un estado perceptible (té caliente) se compone de un enorme número de esos movimientos invisibles. Los autores trasladan la lógica a la elección: la decisión «izquierda» no marca un punto, sino una nube de configuraciones cuánticas admisibles. La física solo delimita los bordes de esa nube. Además, Erwin Schrödinger en su libro «¿Qué es la vida?» supuso que los sistemas vivos utilizan efectos cuánticos. Y aunque la vida a menudo se reduce a carbono y agua, es la capa cuántica la que da cabida a la elección. Así, la borrosidad cuántica reconcilia el libre albedrío con las leyes de la física. La hipótesis es comprobable: tal vez las amebas y los organismos unicelulares demuestren una verdadera elección. Más aún, el modelo sugiere ordenadores cuánticos que podrán tomar decisiones por intuición, no por un programa rígido.
🎯 El número de estados cuánticos invisibles en un vaso de agua supera la cantidad de átomos en todo el universo visible; por eso el vaso de agua parece igual cada segundo, aunque por dentro todo esté en ebullición.