En un cristal de átomos con carga, unos científicos han creado diminutos vórtices magnéticos —skyrmiones— y han observado cada átomo. Es como si congeláramos un remolino en un vaso de agua y pudiéramos examinar sus gotas. Estas estructuras son importantes para la física de materiales. ¿Nos ayudarán a comprender las leyes del mundo cuántico?
En una trampa de campos, los científicos ensamblaron un cristal — 150 iones a temperatura ultrabaja. Cada ion se comporta como un diminuto imán, capaz de girar en cualquier dirección. Controlando fuerzas que dependen de este espín, los físicos hicieron que todos los pequeños imanes se arremolinaran en un remolino común, llamado skyrmion. Este vórtice, parecido a un brazo galáctico en miniatura, tiene una estructura espiral.
Para ver el patrón, los iones fueron iluminados con un láser — un método de espectroscopía. Si una partícula brillaba, se conocía su orientación. El vórtice reconstruido resultó ser casi perfecto: el número de enrollamiento fue de 0,99 (un vórtice ideal tiene 1,0). La precisión en la reproducción del patrón de espines fue del 87%.
Los científicos también crearon paredes de dominio — fronteras entre regiones con diferente magnetización. Esta plataforma abre el camino para estudiar sistemas donde las partículas se influyen mutuamente a distancia.
🎯 El nombre «skyrmion» proviene del apellido del físico británico Tony Skyrme, quien en los años 1960 propuso estos vórtices como modelo de las fuerzas nucleares.