La luz, girada en una dirección, incide sobre un protón. La partícula puede absorber el fotón o rechazarlo, y esto depende de cómo esté orientado su propio espín, ese pequeño trompo interno. En el experimento del acelerador MAMI en Maguncia, un haz de fotones polarizados golpeó blancos de protones y deuterones polarizados (núcleos de hidrógeno pesado). El detector Crystal Ball/TAPS capturó todo lo que salió despedido tras las colisiones, cubriendo casi todo el ángulo sólido: el 97%.
Las mediciones se hicieron con un paso fino en energía, de 200 a 1400 MeV. Esto permitió ver la estructura fina de la respuesta: cómo cambia la probabilidad de absorción al variar la energía del fotón. Antes no existían datos tan detallados. La comparación con los cálculos teóricos mostró un buen acuerdo, y de la diferencia entre el deuterón y el protón se extrajo información sobre el neutrón libre, que por sí solo es inestable y vive solo unos 15 minutos.
En resumen: la regla de suma GDH se confirmó para el protón, el neutrón y el deuterón. Este resultado no es solo una marca en el libro de texto. Es un punto de referencia preciso con el que se calibran los modelos que describen cómo los quarks y los gluones se agrupan en nucleones y cómo se comportan estos nucleones dentro del núcleo atómico.
El neutrón libre vive en promedio unos 15 minutos, pero dentro del deuterón es estable, y sus propiedades se pudieron extraer restando la contribución del protón.
En la novela 'Spin' de Robert Wilson, la luz polarizada se usa para comunicarse con una inteligencia extraterrestre; aquí sirve como sonda para los vórtices más pequeños de la materia.