Una computadora cuántica es como una orquesta donde cada músico toca su parte, pero una sola nota falsa puede arruinar toda la sinfonía. Para evitar esto, se necesita un oyente que capte la desafinación al instante sin estorbar la interpretación. Eso es exactamente lo que han creado los físicos: un detector que localiza un fallo en un sistema cuántico en 384 nanosegundos, casi sin tocar la información.
El dispositivo se basa en dos elementos superconductores que guardan el bit cuántico (qubit) como dos alas de un pájaro. Si un ala se rompe, el pájaro cae: eso es un error. El detector actúa como un oído fino: escucha la resonancia del sistema y, al cambiar el sonido, sabe que un ala está dañada. Mientras tanto, el qubit sigue funcionando como si nada hubiera pasado. El error por verificación es de solo 6 de cada 10 000, y el ruido adicional es de 8 de cada 100 000.
Pero los científicos fueron más lejos. Normalmente, las comprobaciones se hacen con pausas, como si se detuviera la orquesta después de cada nota. El nuevo detector trabaja de forma continua, como un ruido de fondo que no interrumpe la música. El error por cada paso de cálculo es de 7 de cada 100 000, y casi todo ese ruido no proviene del detector. Es como si un guardia de museo caminara por las salas sin tocar ningún cuadro.
Este enfoque es importante para el futuro: las computadoras cuánticas podrán corregir errores sobre la marcha sin perder velocidad. Es como arreglar el ala de un avión en pleno vuelo, sin aterrizar.
El detector atrapa un error en 384 nanosegundos, menos tiempo del que tarda la luz en recorrer 115 metros.
En la serie "Devs", una computadora cuántica sufre fallos imposibles de rastrear; este nuevo trabajo muestra cómo se pueden detectar esos fallos en tiempo real.