Los científicos han ideado cómo poner un reloj atómico en un diminuto chip, aprovechando una propiedad inusual de los núcleos de torio. Es como si lográramos construir un metrónomo ultrapreciso usando solo luz y vidrio. Esto hará que el tiempo ultrapreciso esté disponible en todas partes, desde teléfonos inteligentes hasta sondas espaciales. ¿Qué más podremos medir con semejante precisión?
El núcleo del átomo de torio-229 es como una cuerda de guitarra tensada: vibra a una frecuencia estrictamente definida. Para «extraer el sonido», se necesita un golpe preciso: un rayo láser de un color muy específico. La idea misma tiene sus raíces en el descubrimiento de la radiactividad por Ernest Rutherford y Marie Curie.
De manera similar a la caja de resonancia de una guitarra, una cavidad cristalina microscópica amplifica repetidamente la luz proveniente del láser y «estimula» eficazmente los núcleos de torio. Los destellos de luz que emiten son los futuros «tictacs» de los relojes ultraprecisos. Este enfoque se ha hecho posible gracias a los métodos de la espectroscopía láser, la ciencia de la interacción entre la luz y la materia.
Los experimentos demostraron que la incorporación del torio en un cristal causa un daño aceptable. Se vislumbra el camino hacia relojes nucleares completamente de estado sólido en un chip, sin necesidad de cámaras de vacío. El desarrollo se basa en el Modelo Estándar de la física nuclear y la fotometría para la detección de la luz. Estos relojes prometen una revolución en la navegación por satélite, la computación cuántica y las pruebas de las leyes fundamentales.
🎯 El estado excitado del núcleo de torio-229 vive casi dos horas, una eternidad a escala nuclear. Esto permite medir sus oscilaciones con una precisión sin precedentes.
🎬 En la novela «Carbono alterado», la sincronización interestelar de la conciencia se basa en relojes atómicos. Los relojes nucleares en un chip podrían acercar esta fantasía a la realidad.