Las tierras áridas se parecen a una piel que se agrieta por la deshidratación. Cuando llueve menos, las plantas no desaparecen de inmediato: se reorganizan, dejando parches de suelo desnudo entre ellas. Estos patrones se ven incluso desde el espacio.
Los científicos compararon imágenes de satélite de ocho regiones áridas, desde el Sahel en África hasta los desiertos australianos. Resulta que la historia del lugar está escrita en la forma de las manchas de vegetación. Si el clima se volvía más seco, las plantas se agrupaban en patrones hexagonales regulares, como panales de abejas. Si la humedad aumentaba, las manchas se fusionaban en agrupaciones desordenadas, parecidas a salpicaduras dispersas.
Este método funciona como un detector del estado del ecosistema. Basta una sola imagen de satélite para saber si la región avanza hacia la desertificación o se está recuperando. Nada de torres de perforación ni expediciones de campo: solo una mirada desde arriba.
El patrón de vegetación es como los anillos de crecimiento de un árbol, pero para todo un ecosistema. Cuenta la historia del clima pasado y advierte sobre el futuro.
En los lugares más áridos, las plantas pueden estar separadas por decenas de metros, pero aun así formar hexágonos perfectamente regulares que solo se ven desde gran altura.