
El total de emisiones de gases de efecto invernadero causadas por una actividad, aquí con el objetivo de reducirlas.La huella de carbono es la cantidad total de gases de efecto invernadero—principalmente dióxido de carbono—emitidos directa o indirectamente por un individuo, organización, evento o producto, generalmente expresada como equivalente de dióxido de carbono (CO2e). Abarca las emisiones derivadas del uso de energía, el transporte, la fabricación e incluso el ciclo de vida de los bienes. El concepto es central para la mitigación del cambio climático, ya que proporciona un objetivo medible para reducir el impacto ambiental.
El término 'huella de carbono' ganó popularidad a principios de la década de 2000, impulsado por la campaña publicitaria de la compañía petrolera BP en 2004, aunque el concepto subyacente de medir las emisiones de gases de efecto invernadero se remonta a métodos anteriores de contabilidad climática.
Calcular la huella de carbono implica sumar las emisiones de todas las actividades relevantes, a menudo utilizando factores de emisión que convierten el consumo de energía o el uso de materiales en CO2e. Por ejemplo, quemar un litro de gasolina produce aproximadamente 2,3 kg de CO2. La huella puede compensarse reduciendo las emisiones o invirtiendo en proyectos de captura de carbono y energías renovables.
Las huellas de carbono son utilizadas por las empresas para reportar métricas de sostenibilidad, por los gobiernos para establecer objetivos de reducción de emisiones y por los individuos para tomar decisiones ecológicas, como elegir dietas o transportes con menor huella de carbono.
La huella de carbono promedio de una persona en Estados Unidos es de aproximadamente 16 toneladas de CO2e al año, lo que equivale a unas 10 veces el promedio mundial.



