Un parque acuático con muchas piscinas conectadas por pasadizos estrechos. Los visitantes —moléculas de agua— chapotean dentro de cada piscina, pero de vez en cuando se trasladan a la contigua. En un tumor cerebral, esos "pasadizos" son canales proteicos en las membranas de las células. De su cantidad depende la rapidez con la que el agua se mueve entre las células.
La RM convencional solo ve la acumulación de agua, no su movimiento. El nuevo enfoque, llamado Restriction-Exchange, utiliza campos magnéticos finamente ajustados (gradientes). Es como si cambiáramos la anchura de los pasadizos del parque acuático y observáramos si los visitantes fluyen más rápido o más lento. Así se logró por primera vez medir la velocidad de intercambio de agua en gliomas directamente, sin confundirla con la simple mezcla dentro de una misma "piscina".
En la zona de edema alrededor del tumor, el intercambio también estaba ligeramente acelerado. Es una pista de una posible infiltración de células tumorales o de daño en las membranas. Este mapa de intercambio de agua podría convertirse en una nueva herramienta para evaluar la agresividad del glioma. Sería útil para planificar la cirugía o la radioterapia, e incluso para monitorizar la respuesta al tratamiento. Y entonces, volviendo a la imagen del parque acuático, el médico podría ver dónde los pasadizos entre piscinas se han vuelto demasiado anchos y el movimiento de los visitantes, sospechosamente animado.
La acuaporina-4 es el canal de agua más abundante en el cerebro, y su cantidad aumenta drásticamente en los gliomas de crecimiento rápido, ayudando a las células a cambiar de volumen y a moverse.