Una bacteria diminuta usa un truco cuántico para no sobrecalentarse con la luz solar: sus moléculas giran en la dirección correcta. Este hallazgo podría ayudar a crear sistemas artificiales que recolecten luz sin pérdidas.
🎯 Las heliobacterias son uno de los pocos organismos capaces de sobrevivir en fuentes de sulfuro de hidrógeno, donde la luz es apenas perceptible y el oxígeno resulta letal. Su «batidora cuántica» funciona en condiciones que matarían a cualquier célula altamente organizada.