Los gravitones son partículas de la gravedad, similares a los fotones (partículas de luz). Los científicos han descubierto cómo los átomos de hidrógeno en el espacio pueden absorber gravitones. Midiendo el brillo del hidrógeno en regiones lejanas, podemos saber cuántos gravitones emiten las estrellas, como si por el sonido de la lluvia en el tejado dedujéramos la fuerza del aguacero. ¡Imagina que podemos oír la gravedad!
El hidrógeno es el elemento más abundante. Sus átomos son como antenas: emiten y absorben luz en frecuencias muy específicas. Einstein predijo que el espacio-tiempo puede ondularse: son las ondas gravitacionales. Resulta que las nubes de hidrógeno también pueden captarlas: la energía de los gravitones de estrellas ordinarias coincide exactamente con la resonancia de los átomos de hidrógeno. Un átomo, al recibir energía, la devuelve ya sea como luz o como onda gravitacional. Comparando el brillo de la nube con el esperado, los científicos calculan la fracción que se fue en forma de gravedad. Así se pueden registrar los pulsos gravitacionales de cualquier objeto —desde estrellas solitarias hasta fusiones de agujeros negros— y construir un mapa gravitacional del Universo.
🎯 Los gravitones están retorcidos en el espacio el doble que los fotones, lo que hace que las ondas gravitacionales interactúen de manera excepcionalmente débil con la materia.
🎬 En la película «Interstellar», los protagonistas se comunican a través de la gravedad. El nuevo método muestra que se puede captar el susurro gravitacional de estrellas lejanas utilizando hidrógeno común.