La luz, al pasar cerca de un agujero negro, cae en una trampa gravitacional: su trayectoria se curva, y la partícula rebota en una órbita casi cerrada, como una bola de pinball. Cuanto más dura esta carrera, más probabilidades hay de que, por los empujones de los campos magnéticos, el fotón se convierta en un axión, esa partícula invisible que probablemente forma la materia oscura. Esta posibilidad fue predicha por el Frank Wilczek.
Si en los agujeros negros activos la luz de alta energía se atenúa más de lo calculado, significa que parte de ella se ha convertido en axiones. Así, el pinball cósmico se convierte en un laboratorio barato para buscar materia oscura, reemplazando los experimentos terrestres.
🎯 En el pinball, la bola puede estar dando vueltas varios segundos; en el agujero negro M87* la luz se retiene apenas un milisegundo, pero en ese tiempo recorre decenas de miles de kilómetros — y ese instante basta para que nazca un axión, que luego atravesará sin problemas un planeta entero.