La naturaleza construye redes de transporte mejor que el ser humano. Los cauces de los ríos y las venas de las hojas son manuales de eficiencia. Los científicos desarrollan un método para trasladar estas ideas a las carreteras del futuro, para que sean baratas, resistentes y no teman los atascos. Sin magia, solo lucha contra el caos.
🎯 Ese mismo moho del fango construyó una réplica del metro de Tokio más rápido y eficientemente que un equipo de ingenieros, simplemente arrastrándose hacia los copos de avena esparcidos sobre un mapa.