Esta investigación explora la hipotética transformación de un agujero negro en uno blanco, el llamado «rebote cuántico». Los autores simularon una fase de destello de rayos gamma basándose en el modelo fotosférico, suponiendo que en la radiación dominan los fotones y leptones (electrones y positrones), y no los bariones (protones, neutrones). Calcularon el espectro y la energía total de la emisión. Como derivación curiosa, estimaron la abundancia de agujeros negros primordiales con la masa de la Luna, lo que podría ayudar en la búsqueda de materia oscura.
Un agujero negro es un bolsillo cósmico en el que cae todo, incluso la luz. Pero los trabajos pioneros de John Wheeler, Stephen Hawking y Roger Penrose mostraron que a veces, debido a la colosal curvatura del espacio-tiempo, el bolsillo se invierte por completo. Entonces el agujero negro se convierte en uno blanco: una fuente cósmica que expulsa materia y luz.
Los científicos modelaron este estallido: un bulto caliente donde hay más partículas de luz y electrones que protones pesados. Al expandirse, se enfría y su radiación se descompone en un espectro, como la luz del arcoíris. La energía de esta eyección es comparable a décadas de brillo solar, y sería visible a través de medio universo.
Si en la infancia del universo en expansión nacieron agujeros negros microscópicos con la masa de la Luna, hoy podrían estar explotando como agujeros blancos. Los cálculos indican que estos eventos son lo suficientemente numerosos como para ser detectados. Lo más sorprendente es que estos destellos duran milisegundos, pero son miles de millones de veces más brillantes que las estrellas comunes.
🎯 Un estallido de rayos gamma de un agujero negro con la masa de la Luna sería miles de millones de veces más brillante que una estrella, pero duraría milisegundos.