Se considera un modelo cuántico de cosmología con evolución unitaria en un espacio de Hilbert de dimensión finita. Si las diferencias de los autovalores de energía son conmensurables, la dinámica se vuelve exactamente periódica, y no simplemente recurrente, lo que elimina el problema de los cerebros de Boltzmann. Al comenzar desde un estado con entropía termodinámica mínima, el sistema exhibe una excursión entrópica muy pronunciada, que supera significativamente la esperada por la distribución canónica P(ΔS) ∝ exp(-ΔS). Este pico se interpreta como el Big Bang, seguido de una fase de equilibrio con pocas fluctuaciones y un posterior Big Crunch, cerrando el ciclo. Se discute la interpretación espacio-temporal de tal universo cuántico.
Un universo eterno, donde crece la medida del desorden (entropía), se presenta la mayor parte del tiempo como un vacío homogéneo. En él, ocasionalmente se ensamblan por azar estructuras complejas, como conciencias fugaces: los «cerebros de Boltzmann». Según las probabilidades, deberíamos ser más bien esos fantasmas que poseedores de una larga historia.
Un nuevo modelo cuántico resuelve esta paradoja al asemejar el cosmos a un reloj perfectamente ajustado. Si los niveles de energía del universo son múltiplos, su evolución se vuelve absolutamente periódica. Tras el Big Bang, la expansión acelera la materia, el caos aumenta, pero el ciclo termina antes de que surjan miles de millones de cerebros aleatorios. La mecánica cuántica actúa como un mecanismo de cuerda que devuelve las manecillas a su posición inicial.
En ese mundo, somos habitantes naturales de una etapa ordenada. Desde el punto de vista de la geometría del espacio-tiempo, esto significa que el universo tiene valores extremos de curvatura: un «fondo» y un «techo», entre los cuales oscila. Sin esa periodicidad, por cada conciencia genuina habría un número astronómico de «cerebros» fantasmales que emergen del vacío con más frecuencia que nuestra propia evolución.
🎯 En un universo estrictamente periódico, algún día volverás a leer este texto, exactamente igual, como si el tiempo girara en círculos.
🎬 El universo cíclico ha inspirado a escritores de ciencia ficción: en «La última pregunta» de Asimov, el mundo renace tras la muerte térmica.