Los agujeros negros pueden emitir calor. Tienen temperatura, entropía (una medida del desorden) y otras características termodinámicas. Normalmente, para calcularlas, primero hay que construir el propio agujero negro: resolver las complejas ecuaciones de la curvatura del espacio-tiempo. Es como saber el peso de un plato cocinándolo desde cero cada vez.
En este trabajo, el método propuesto anteriormente para un caso particular se generaliza a toda una clase de objetos: las branas negras. Una brana es un objeto extendido en un espacio con un gran número de dimensiones. Una brana unidimensional se parece a una cuerda, y una bidimensional, a una membrana. Una brana negra es una brana que posee un horizonte de sucesos, como un agujero negro. Los autores demuestran que el calor y la entropía de una brana así pueden hallarse directamente, sin pasar por la engorrosa construcción de la solución. El método funciona para cualquier número de dimensiones e incluso para casos en los que interviene un campo escalar (un campo que varía de un punto a otro pero no tiene dirección).
La utilidad práctica reside en la velocidad. Antes, cada nuevo tipo de brana requería una solución separada. Ahora se puede estimar de inmediato cuánto calor almacenará y cómo se enfriará. Esto es importante para teorías en las que nuestro mundo es una brana flotando en un espacio multidimensional.
Las branas negras pueden tener una extensión arbitrariamente grande; en teoría, todo un universo podría ser el interior de una de estas branas.