Un diminuto defecto en un cristal funciona como termómetro y brújula a la vez: con el calor cambia de color, con el imán, de brillo. Estos sensores cuánticos bimodales permitirán vigilar el sobrecalentamiento de chips y leer señales magnéticas en el cerebro.
🎯 Los defectos individuales en nitruro de boro se pueden fijar en la punta de una fibra óptica: se obtiene un termómetro-magnetómetro del grosor de un cabello humano.
🎬 Este sensor es casi un tricorder de Star Trek: un dispositivo minúsculo que mide temperatura y campo magnético a la vez.