En el interior de una estrella de neutrones, el remanente de una estrella que explotó, la materia está tan comprimida que una cucharadita pesa miles de millones de toneladas. Entre esta materia superdensa, quizás actúe un tipo especial de fuerza, una que solo afecta a los neutrinos muónicos y tauónicos. Esta fuerza está predicha por algunas extensiones del modelo estándar de la física de partículas.
Si la fuerza existe, la estrella de neutrones se convierte en un generador gigante. El campo eléctrico creado por la carga de la estrella arranca del vacío pares de neutrinos: una partícula y una antipartícula. Una se aleja, la otra se hunde en la estrella. Así se genera un viento constante de neutrinos. La energía de cada partícula es de unos 100 MeV, similar a la de un electrón en un televisor antiguo, solo que en neutrinos.
El flujo de una estrella joven a cien años luz de nosotros podría ser detectado por los detectores terrestres. Esto brinda la oportunidad de poner a prueba una fuerza que de otro modo sería esquiva. La estrella de neutrones se convierte en un laboratorio donde la propia naturaleza lleva a cabo un experimento.
Una estrella de neutrones tiene el tamaño de una ciudad, pero su campo magnético puede ser un billón de veces más fuerte que el de la Tierra, suficiente para desgarrar átomos a mil kilómetros de distancia.
En la novela 'Visión ciega' de Peter Watts, los neutrinos se usan para comunicarse a través de las estrellas, casi como en este trabajo, solo que aquí el flujo se genera de forma natural.