Durante mucho tiempo se pensó que el jet del blázar TXS 0506+056 era demasiado lento para generar neutrinos de alta energía. Nuevas observaciones de radio con la técnica VLBI revelaron una perturbación oculta con una velocidad aparente 21 veces mayor que la luz. Esto indica un jet estratificado: un núcleo ultra-relativista (factor de Lorentz >20) envuelto en una vaina más lenta. La perturbación del núcleo ilumina la vaina —como un relámpago en una nube—, provocando un destello de radio con un retraso de años tras el neutrino. Este patrón se repite, señalando un mecanismo universal. Esto cambia nuestra comprensión de las velocidades de los jets y ofrece un modelo verificable para las fuentes de neutrinos.
En una lejana galaxia, un agujero negro supermasivo expulsa un chorro. En 2017, desde allí se detectó un neutrino, una «partícula fantasma» que atraviesa planetas enteros. Pero la señal de radio del chorro indicaba una velocidad insuficiente para tal aceleración. Imágenes de archivo resolvieron el enigma: dentro del chorro se oculta un núcleo ultrarrápido que viaja casi a la velocidad de la luz. En el cielo, parece moverse 21 veces más rápido que la luz, una ilusión porque el chorro apunta directamente hacia nosotros.
Los neutrinos nacen en el núcleo rápido, pero su eco en radio se retrasa: aparece cuando la onda de choque alcanza la envoltura exterior. El mismo chorro doble se ha detectado en otra fuente de neutrinos, lo que sugiere una regla general. Los físicos tienen ahora la clave: para cazar «fantasmas» hay que buscar en los núcleos ocultos de altísima velocidad.
🎯 El núcleo cruza el cielo como si en un año recorriera la distancia que la luz viaja en 21 años, pero es solo una ilusión espacial causada porque el chorro apunta directamente hacia nosotros.